Las herramientas pueden acelerar tareas, pero no reemplazan el juicio ni la responsabilidad de quien las usa. La formación profesional incluye aprender a decidir cuándo confiar y cuándo verificar.
La IA no decide qué clase de profesional queremos ser
La herramienta cambia rápido; el criterio, la responsabilidad y las buenas preguntas siguen siendo personales.


